jueves, 14 de abril de 2016

QUE NO TENGO YA EL CUERPO PA FAROLILLOS...

Pues eso...

Que vengo de una etapa de tiempos estresantes y como estoy mayor, pero mayor, mayor...lo que viene siendo mayor de lo que se dice casi de  hacerse pipi encima!, pues claro! los achaques de la edad ya van pasando factura.

Y mi espalda, que es una de entre las muchas miles de cosas sufro, con la tensión acumulada decidió decir hasta aquí puedo leer allá por los albores de febrero; vamos, que me quedé clavada como una estaca!
El caso es que, ese día después de trabajar (porque yo soy muy cumplida con lo mío), y haciendo esfuerzos mil para llegar al coche e irme de urgencias al hospital, ya me chirrió que al entrar en el centro médico en cuestión, me pusieran de fondo la música de "Las muñecas de famosa se dirigen al portal..." Iba yo tan doblaíca y tan "gacha" que me descubrí una nueva variz que baja del interior de la rodilla

Allí me tuvieron drogándome como si no hubiera un mañana, para que mi espalda volviera a la vida y allí, ay amigo!, me metieron un milagroso cóctel molotov en modo banderilla que agradecí como nada en este mundo pero claro, todo no podía ser normal en mi. Después de salir parcialmente recuperada (en una escala del 1 al 10 --> 4) y con l@s enfermer@s coreando e imitando a mi paso a ese grande de la TV: Chiquito de la Calzada: Aaaaaarl!!! No puedor, no puedor!!! Siete caballos que vienen de Bonanzaaaa!!!, la doctora me dijo:

- Sigues con este tratamiento dos semanas, reposo y a verlas venir...

El tratamiento en cuestión era meterse banderillas a cascoporro cada día del mundo. De lo que yo no era consciente es que las muy jodías dolían como si te metieran salfumán en estado puro y, para más inri, el banderillazo iba a doler hasta que te hicieras un injerto de culo, porque es hoy, 14 de Abril del 2.016, (viva la República!!!) que aún siento como si me hubieran picado 147 avispas allá por donde amarga el pepino (la hortaliza, por supuesto!)
De lo que tampoco era consciente es de que, al ser corticoides lo que me estaba "chuflando", mi apetito que ya de por sí es amplio, se volvió voraz y no sólo de guarradas y cerdadas varias, no! Que si me meten un plato de césped artificial, con el aliño adecuado va padentro como primer entrante, a la espera del chuletón de Ávila (eso sí, sin pan, que engorda!)
Y por último y no menos importante, casi llegando al final del tratamiento, una reacción alérgica invadió mi hermosa y gigante cabeza que se paraba a la altura de los hombros. Por consiguiente, el acné juvenil que no tuve en mi época adolescente, apareció en la edad madura-adultescente... Con lo que un mono capuchino infestado de piojos rascándose con manos y pies a la vez era un puto pringao a mi lado.

Conclusión: Inflaíta como un globo de helio ya no le doy la mano a mi hija, le doy el pie. Ella me lleva por la calle porque si no salgo volando... Con más granos que el culo de un pavo antes de ser sacrificado para comer (pido perdón a los vegetarianos/veganos que se han unido a la nueva moda y debido a esto, a todos los enemigos que me acabo de crear), y con los mollones del final de la espalda más doloridos que un saco de boxeo en un gimnasio he decidido que, y como he leído por ahí, ABORTO LA OPERACIÓN BIKINI, REPITO ABORTO LA OPERACIÓN BIKINI!!! Que ya la recupero el año que viene... si eso!
Que los bañadores estilizan un güevo también leñe!!!

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